22 feb. 2014

hablar {te} con versos

Tengo miedo...
No lo sé...
No sé explicarte el motivo...
Sí, por supuesto que algo lo causa...
No, no eres tú...
Seré yo, como siempre...
Ya lo sé, no tengo solución...
No, no quiero perderte...
Tampoco quiero perderme...
¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Aquel día no tenía miedo, pero conté cuántas veces mis piernas estuvieron a punto de romperse...
Lo sé, siempre pensaste más de lo que debías. Y yo siempre actué sin pensar...
La segunda vez que nos vimos me agarraste la mano ¿sabes? para que no desapareciera entre la multitud... Y yo reía, porque no veía a nadie más que a ti...
No sé, la verdad es que no recuerdo qué pensé. Sé que quería tocarte para olvidarme de ti cuanto antes... Quizás tú lo percibiste y por eso no me dejaste...
Siempre hemos merecido más de lo que hemos tenido...
¿Que si me arrepiento? solo un loco se arrepentiría de ser feliz...
Ya me sé de memoria todo lo que he escrito por no llorarlo. Todos lloramos...
Por eso siempre escribí más, para poder llorar por ti también y así deshacer los nudos de tu garganta...
Está bien, sí. Descansa...
Oye... ahora cuando cierres los ojos, ve allí donde nos vimos por segunda vez, te invito a un café...

12 feb. 2014

yuxtaposiciones

Que complicado es todo a veces. De que manera nos complicamos. Creer, confiar, soñar... se hace tan difícil a veces. Saber cual es la respuesta correcta. Hacer que lo que debemos hacer coincida con lo que queramos.
Que tan duro resulta elegir el camino adecuado, como seguirlo recto...

El miedo en si mismo es diez veces mayor a cualquiera de las desgracias imaginadas. Y lo estoy intentando, sigo avanzando ignorándolo. Pero se que está esperándome...

Nunca tuve tanto miedo a nada...
Nunca estuve tan asustado...
Nunca antes soñar me asusto...
Nunca antes me dio tanto miedo cerrar los ojos y no pensar...
Nunca levanté tantos muros, nunca me importo tanto mi corazón como para enterrarlo tan profundo...
Nunca me fallaron los versos o se me volaron las palabras...

Y con dolor en las muñecas y cansancio en los tobillos sigo caminando...
Porque creí que el camino se había acabado...
Como un tonto creí que había encontrado la última pieza del puzzle...

Y ahora me rio, mientras mi vida se dobla y ondula de nuevo. Mientras observo los dias coincidir, los momentos solapados. Los malditos finales y comienzos. Circunstancias cíclicas... y deja vu que me acosan en cada esquina. Pero donde las yuxtaposiciones me aterrorizan las disonancias me esperanzan y me llenan de fuerza...

Hace tiempo que no sentia lo mismo. Y ahora  veo la diferencia, en mi, en mi vida.... Ahora es cuando siento que de nuevo tengo que probar que no fue en vano. Ahora es el momento de demostrar que se quien soy, que se lo que quiero, que se como lograrlo... que siempre lo supe, y que siempre lo sabré...

11 feb. 2014

delimitando conflictos

Que pienso, que sé que siento, que ya da igual, que lo olvide... pero ya no está, se perdió entre el polvo...

Que creo, que puedo y que cuando me doy la vuelta ya no soy capaz... Vaya, otra vez me equivoque al mirar. Que quiero, que sueño, que se me van las ideas entre las hojas. Que ya voy, que ya vengo, que ya no me importa lo que nos ha de pasar. Que dolió, que a veces sigue doliendo, que se me resienten las heridas al cerrar los ojos...

Que me encanta cuando te crees que te creo...

Que juego a ver si me vuelves loco y me entretengo contando los movimientos que te faltan para conseguirlo... pero al final... al final sabes que seré yo el que de el jaque.
Que poco a poco se acaba esta prolongación del lunes en el que se convierten todas mis semanas, que se me acerca el momento de decidir que ya puedo, que ya quiero pero que tropiezo de nuevo..

Y de vez en cuando pienso que soy o no estoy, que estoy o simplemente no soy; que ya no me afecta que ya está, que a fuerza de repetirme que pasó, realmente ha pasado...

Cansancio.... no, no es eso lo que siento. Aprisa ventilo las ventanas de todas esas habitaciones en las que nunca había entrado. Que descubro que vuelo, que ando y que cuando me quiero dar cuenta de nuevo voy medio loco por los pasillos...

No, no tiene sentido por que en el fondo no quiero. Que el miedo me cala, hasta que me arranco y me atrevo a morderte las ganas otra vez.... perdona, me quede dormido mientras me hablabas...

Vuelvo, vuelves y aunque no queramos volvemos; ya está escrito, y así se ha de quedar. Al dormir araño el techo, todas las luces se apagaron ya...
Que me preocupo o me ocupo, depende del día, de olvidar o de recordar, depende de la canción. Y a medias buscaba yo la medida entre el desinterés y el juego...
Invertidas me salen las sonrisas cuando pienso en nada en particular, golpeo las baldosas al caminar... Que bajo, que subo, que no quiero mirar ahora que no quiero, que no pienso que haya llegado el momento aún y se que cuando llegué me encontrará con el alma trasnochada intentado hacer un esfuerzo por recordar que fue lo ultimo que dijiste...
Que digo, que hablo, que al oír mi voz me callo, que grito y sonrió a la vez para que no te des cuenta de que los sueños salen volando, que en silencio rumio las palabras que susurro.. Y miro y observó, y confundo todos los contornos. Y leo y escribo lo que quiero, lo que puedo, lo que me dejo... y leo o canto, murmuro esa canción con la que una vez me dormí...
Y continúo desmadejando los versos; sobre la mesa un café que últimamente siempre me tomo frío, ya ves que sigo sin saber calcular el tiempo...

Que paseo entre tambores, que por un momento creí oír el repiqueteo de cien campanas en mis oídos; que soy y me invento, que te imagino y te borro. Creo la ilusión, callo la fuerza, me escondo tras las manos.... que mis dedos conjuran la locura de un día eterno al salir el sol, que las noches se me velan y el papel mojado no termina nunca de secarse...

Que ansió, que me inquieto, que se me revuelve la rabia a ratos, que me arden los ojos constantemente, que la sonrisa se me tuerce... pero descuida conozco la forma de hacer que no te des cuenta...

Que de una vez por todas cometeré el desliz de pronunciar aquello que se me quedó atragantado... pero no, no será hoy ni será mañana y tal vez no sea nunca; pues mañana estaré tan cansado, que apenas si tendré tiempo de acordarme de las promesas que hice...

Termino y empiezo por donde habré de continuar al finalizar el día, de par en par, por tres multiplico las horas que me faltan de sueño y el sabor amargo de ese día perenne habita en mi lengua, que ya no se enciende, que ya no busca, que apenas si se mueve...

Abro, cerrando a tientas las tardes aguardo una mirada, necesito que me mires así... Tal vez de esa manera sepamos hacer de una dos partes, y de tres cinco...

Que ya lo sabes, que cuando me llega el frío me parto y me abro...

Y... que así acabo, tal y como empecé y aún... aún me queda algo. Pero eso... eso creo que lo guardaré bajo la almohada quizás la noche se me haga más llevadera...

9 feb. 2014

tardes de domingo II.

Se me olvidó por un instante... al cerrar los ojos hoy pude sentir la lluvia golpeando contra el cristal. Tal vez sean los posos que dejaron antiguas penas, puede que sean los remiendos que me empeñe en mal coser... o simplemente puede ser, que me deje la ventana abierta, que hoy no tuve fuerzas para hablar y se me coló otra vez el frío por la garganta...

Me queda tanto por aprender, por olvidar...
Las ganas, las creí hundidas, las imaginé sin fuerzas... y en un exceso de confianza, me dio por pensar que ya no estaban allí. Pero de nuevo me encontraron, helado y sin fuerzas para cerrarles la puerta. Y aquí me tienen, en estado anímico irreal; escuchando como el corazón se me atraganta al intentar comprender, mirando ensimismado como me suben por los pies hasta hacerse un ovillo en mi pecho, escuchando susurrarme en clave de piano, sintiendo como se me enroscan uno a uno en mis dedos al escribir...

No, las heridas nunca se cierran, tan solo tienden a dormir en las temporadas de sol; para desperezarse al llegar el frío...

Siento replegar las alas, encogerse las luces y ando sin fuerzas para abrir los frascos en los que guardé mis plumas...

Es tarde, demasiado tarde...como para detenerse a pensar y aun sigue siendo demasiada la lluvia...

sin titulo V.

No suelo hablar de mi, no suelo reunir la fuerza suficiente como para admitir lo que me pasa por dentro. Hoy me encuentro magullado y debil. Y lo peor es que lo sabía. Sabía lo que iba a pasar y aún asi no puede resisitirme. No valgo para la prudencia, no merezco la compasión de las circunstancias si yo mismo se donde clavar las dagas en mi corazón para que duela y sangre...
No pude evitar que se me enfriase el café mientras mi habitual dispersion, esa ausencia que ha tomado forma de autodefensa buscaba sombras en las que esconderse.... Que puedo llegar a pensar si.... puedo llegar a pensarlo y volverme loco en el camino. No sirve de nada gastar el tiempo en tratar de esbozar los versos mas hermosos si soy incapaz de ser sincero hasta conmigo mismo...
Trato de no pensarlo, si hice bien o mal; trato de no torturarme, de no seguir con mi juego suicida, pues pretendo siempre ganar a costa de mi propia cordura. Y las cosas seguirán como hasta ahora...
Pues es cierto que algo se me rompio aquel 12 de octubre; y el choque, el dolor pudo ser tan fuerte que decidí no pensarlo. Lo escondí, lo amordacé en lo mas profundo de mis versos y seguí hacia delante; sin molestarme siquiera en entenderlo, en superarlo... sin mostrar el más mínimo interes por olvidarlo. Simplemente lo aparte de mi camino confiando en tiempo futuros...
Y ahora que todo se me desborda soy incapaz de nada. Creí olvidarlo, creí superarlo pero lo cierto es que se me da bien mentirle a la noche...
Y así estoy, así me quedé... bien, bien jodido. Pero acaso me sorprende? El leve roce de los recuerdos desatan huracanes. Días de convalecencia sentimental...
Creo que en el fondo intentaba pedir ayuda. Intentaba gritar y cambie las confesiones por un "con leche ydos cucharadas de azucar por favor...."

8 feb. 2014

yo queria hablar

De días diferentes y futuros difusos. De sueños en presente y de momentos en pasado…

De por que la memoria desafía al tiempo y rompe los mecanismos de todos nuestros relojes. De lo mala que es la lluvia. De papeles rotos y versos sin terminar. De decisiones intrascendentes y accidentes trascendentales....

De como las cosas cambian su importancia y de como percibimos el tiempo en cada situación. De lo rápido que olvida el alma y lo traicionero que resulta el corazón a la hora de contar cuentos. De la necesidad de reescribir nuestros destinos día a día y de la inevitabilidad de cumplir otros. De como me empeño en escuchar de nuevo esta canción y de porque que elimino otras tantas. De la necesidad de reír, de olvidar…
De por qué buscar tantas respuestas en el aire y no enredarme en las respuestas... Del nuevo sentido que torna en mi vida olvidar, de la necesidad de eliminar recordatorios de mi vista...

De mentiras de las que curan heridas y verdades capaces de crear decisiones irrevocables. De los deslices a media luz, de esos momentos olvidados por el tiempo y de como trastabillar en el instante preciso. De sonreír frente al espejo. De no perder nunca la pasión en cada movimiento y conocer el peligro en las distancias cortas. De retiradas a tiempo y falsas victorias. De la conciencia y sus desvelos. De los caminos imposibles y de las idas y venidas. De las ilusiones por andar de nuevo hacia delante. De noches serenas. De sombras y luces. De por qué sigo escribiendo de por que empecé a hacerlo...

De la vida en su totalidad, de sus pausas de sus finales de las historias que nunca encuentran su último capitulo. De porque todos necesitamos alguna vez olvidar. De causalidades a medias, de posibilidades y decisiones potenciales. De presentes eternos de estáticas permanencias y silenciosas esperas. De como se han de enseñar los dientes al mundo y de que manera hemos de tratar de gritarle para que no se olvide de nosotros…

Y de olvidar, de lo sano que es alguna veces encerrar la memoria…

2 feb. 2014

para siempre

Esta noche es distinta a cualquier otra, hace casi siete meses perdí una de las personas que mas quería en mi vida. Mi abuela. Trabajadora incansable, modista en la intimidad de su casa…pero también fue Abuela, maestra, amiga… a ella debo mi pasión a las plantas, al mar, a las estrellas… Hoy es un día duro para mi su recuerdo me visita esta noche, llenando mi cabeza de palabras, de momentos, de mi infancia… Me acurruco entre la sábana, miro el reloj marcando las horas que no duermo, apago la luz y respiro hondo. Cierro los ojos… y apareces. Apareces con tu piel blanca y fría, helada, endurecida, recostada en esa cama de hospital, como si estuvieras dormida. Y a tu lado mamá, acariciándote entre lágrimas la mano. Y a tu lado yo, acariciándote entre angustias el rostro. Te llamo, te hablo, te beso la mejilla y se me hielan los labios. Te cojo el rostro entre mis manos para darte calor. Te susurro al oído que ya estoy contigo, que ya he llegado, que tienes que despertar porque tengo que despedirme de ti. Pero tú sigues dormida. Y yo me quedo solo contigo. Hablándole a tu silencio infinito, a tu rostro casi transparente, hablándole a mi infancia, a todos mis recuerdos… Abro los ojos y enciendo la luz. Sobresaltado agito la cabeza, como si con ello pudiera sacar tu imagen de ella. Enciendo un cigarro y me fumo todos mis sentimientos de culpa. Por haber llegado unos minutos tarde, por no haberme quedado a dormir contigo la última noche, por no interpretar aquella despedida tuya el último día… 
“Mañana vengo a la hora comer, ¿vale?”, te dije mientras te acariciaba la mano. Una duda escondida tras una triste sonrisa...
Tragándome las lágrimas. Y tus ojos me siguieron hasta la puerta, sin que mi torpeza fuera capaz de descifrar tu mensaje. Te dejé allí sentada, luchando hasta el final contra la presencia de la muerte. Sin quejarte, sin querer contarnos tus dolores ni tus miedos para no entristecernos más, aparentando una fortaleza que hacía meses que ya te había abandonado. Manteniendo una dignidad que desde siempre te había acompañado…  
Apago el cigarro y la luz, casi al mismo tiempo. Apago todos mis recuerdos, mis pensamientos, mis tristezas, mis lágrimas y vuelvo a cerrar los ojos. Un minuto, quizás dos, de calma, de mente en blanco, de inducción al sueño. Y vuelves… esta vez desde mucho más lejos, desde un pasado desenfocado. Me veo de niño en el jardín de nuestro Tartessos, de noche, a las horas en las que los niños ya están durmiendo, mirando contigo el cielo y escuchando atentamente tus historias. Me veo ayudándote a trasplantar los hibiscos de mamá y escuchándote mientras me dices que no mate las lombrices, que son buenas para las plantas porque hacen agujeros en la tierra y la oxigenan. Te veo sentada en la mesa, después de comer, a diario,cosiendo. Te veo, me veo… 
No te vayas aún. Quédate a mi lado un rato más. No te vayas, que todavía no he podido hablarte de mis recuerdos. No te vayas aún…Todavía tengo que contarte más secretos. Tengo que contarte todavía que adoraba las mañanas que pasaba jugando contigo, sentado sobre tu pecho, estrujándote la cara. Tengo que confesarte también que me encantaba mirarte mientras arreglabas el jardín. Puede que por eso, ahora, me guste tanto llenar la casa de flores en primavera. Tengo que decirte que recuerdo tus besos en el pelo mientras jugaba y aquellos días en la playa, donde me enseñaste a nadar… Y después, a adorar el mar. Y a escucharlo. Y a comprenderlo. Y a añorarlo. Quédate un poco más aún. No me dejes solo con esta montaña de recuerdos. Si no te vas, soplaré sobre tu rostro unos vientos de Levante, el que nos gustaba tanto a los dos, el que mamá odiaba… Te traeré el Sur, tus tartessos, tus pinares, tus patroness, tus cometas, tus bahías saladas. Tu infancia y la mía…  Si te quedas podré leerte algunos versos de Benedetti, o alguno, incluso, de los mios... Podremos, si quieres, buscar palabras nuevas en el diccionario. O podremos, también, quedarnos callados, arañándonos las ganas, tozudos los dos, los dos orgullosos... Sin decirnos nada. No te vayas aún. Quédate a mi lado… Porque tengo miedo de que te vayas sin saber cuánto te quiero… Y enciendo la luz y abro los ojos, una vez más. Porque no quiero tus recuerdos. No quiero tu imagen encerrada en mi cabeza. No quiero tus fotos. No quiero soñarte… Yo quiero tu piel, tus manos, tu voz, tus abrazos, tus sonrisas, tus miradas. Pero ya no te veo. Ni te escucho. Ni puedo tocarte. Ni te siento… No estás, no existes, ya no eres. Y cuando me doy cuenta de ello la cordura se me evapora por la piel. Porque este cerebro que tengo no puede comprender, nunca podrá comprender, cómo alguien que ha sido todo puede ser ahora nada…. Vuelo a apagar la luz. Tu recuerdo ya se ido por la ventana, subo la persiana miro las estrellas, me despido de ti, tu recuerdo ha venido esta noche a acariciarme la cara con una suave brisa, estés donde estés ahora, se que me estarás viendo, que estas orgulloso de mi, por que te llevo dentro muy dentro…Este es mi homenaje hacia ti, de la única manera que se.. escribiendo...

1 feb. 2014

2+2

Y ella abrió los ojos... 
Llevaba horas atadas a los pies, horas llenas de días y de sombras. Había permanecido años acurrucada, aterida, aturdida y finalmente dormida. No quise llamarla antes de tiempo; no quise molestarla. No hasta que las piedras fueran bastantes...
Ya lo son. Y ya no puedo yo solo con todas; pues por más que intento amontonarlas se me desmoronan sin sentido...
No. Ahora necesito hablar con ella que me explique, que me cuente cuales han sido sus sueños todos estos años. Por que siento que caí de bruces con los sueños por delante en vez de los dientes...
Que ya lo se. Que ya lo oí decir. Que ya viví. Que ya aprendí que la única forma de superar es perdonar.
Y de lecciones magistrales están llenas las bocas de aquellos que nacieron con miedo a morir. De verdades verdaderas están repletas los dientes de aquellos que aún necesitan saber que será lo que vendrá.
Y yo siento que no necesito nada de eso, solo sencillez. Solo entender que si dos más dos son cuatro, el cinco no cabe en esa ecuación.

Porqué creo que tengo una vida entera para recoger lágrimas... y un corazón entero para amarla...