15 mar. 2015

prometo no decirte ocho días a la semana que me quieras...

Yo te hablaba de noches bonitas en las que aparecíamos en paseos junto al rio y contemplábamos la ciudad entera, mientras que a escondidas te sonreía y me imaginaba tu mirada penetrándome en mis pupilas y yo, casi sin oxígeno me escapaba. Y ahora, que he paseado contigo a tu lado, no hubo noches en donde contemplar la ciudad entera, pero sí callejones y puentes en los que mirarnos...
Aún me acuerdo de mis ganas de besarte, y que cuando lo hiciese estallaría de una forma que jamás habría podido imaginar en estos casi dos años ya junto a ti. Estabas allí, mirándome en aquel bar con algún que otro deseo que nunca mencionarás y yo mientras buscaba alguna señal y recorríamos la ciudad entera, sin prisa, con amor en todos los rincones que nos encontrábamos, sin ser el ombligo de éste mundo que tanto nos rodea...
Cariño, que ahora hablamos de hacernos el amor
de arañazos en tu espalda mientras lames cada lunar de mi cuerpo...
Y a éstas alturas ya, no es que no quiera follarte el alma, quiero una vida en la que poder compartir sábanas de raso en noches como aquellas. Esto es el arte de quitar sombreros, y tú, te has metido en la boca del lobo, junto a caperucitas sin capas y ropa interior...
Vamos a bailar como hacen los muertos en el infierno,
y vamos
a lamernos
como
si fuese la última vez que nos vemos…
Yo te hablaba de secretos profundos en cada te echo de menos, y ahora, a lo largo de los meses, hablamos de como encontrarnos en cada orgasmo…