19 oct. 2013

Sin título II.

Está bien. Culpemos a la ausencia... Culpemos, por qué no, a esas otras vidas que sí nos arañaron, nos devoraron, nos perdieron y nos dejaron tirados desnudos y desfallecidos. Está bien. Todo está bien... Pero ahora... ahora que nuestra vidas se han cruzado. No quiero flores en mi jarrón, ni lunas en mi almohada, ni estrellas en la palma de mi mano. No quiero el sol colgando de mi balcón, ni poemas recitados al oído… No quiero promesas de arena, ni verdades a medias, ni eternos perdones. No quiero palabras para tapar palabras, ni silencios para ocultar silencios…No quiero dudas escondidas entre besos, ni culpas ahogadas entre abrazos, ni miedos temblando entre caricias…
Está bien... No importa. Culparé a la mala suerte, a los días nublados, a las noches a solas, a las flores marchitas, a los silencios sin dueño, a las miradas vacías, a las ausencias nunca ausentes, a los gritos en voz baja, a la sangre que no fluye, a los ojos derramados, a los dictados de la conciencia, a los miedos que se hacen verdugos. A la sombra, a las sombras...Abriré la caja donde escondo mi alma asustada para que busque la tuya. Buscaré entre los cajones los trocitos de corazón que iba guardando y te los daré para que recompongas con ellos el tuyo. Caminaré a oscuras y con los ojos vendados para abrirte un camino sin obstáculos. Te llevaré con mi mano temblorosa hacia el borde del precipicio. Y saltaré. Sólo para que me veas. Sólo para eso...
Y dormiré contigo siempre que tu corazón me llame, abrazado a ti, enredado en tu pecho, escuchando unos latidos...

#quierounavidaenteracontigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario