19 oct. 2013

{D} elirios

Enfilo el corredor elástico...
Las luces cenitales croan...
En los espejos astrales que vienen hacia mí...
Veo representada tu boca...
Es un eco… confesiones ya conocidas...
Te miro, atravieso con ansia tu espejo y en el infinito me pierdo, me expando, me hundo y vuelvo… Vuelvo a tocarte, a mirarte, buceo en tu mente y me encuentro, te amo… te quiero…
Rallo los espejos con arena lavada...Toco tu almohada tibia, la que odié ayer
Te amo… sentirlo es una bala que penetra circular en mi boca rota y retrocede...
Te quiero...
Me envenena
La sal que probaste tiene ya labios Tu vientre ondulea en mareas pasadas
Y yo muero en delirios por dejarme arrastrar en tu resaca...
El amor más allá de las tiritas que nunca nos pusimos. La lluvia como un aparcamiento hacia el origen humanitario de nuestras habitaciones. Tus libros... y el cenicero junto a la cama. La primera taza de café desde la que supe que entre nosotros no existiría la necesidad de apoyarse en las paredes. Coincidir siempre fue cuestión de autodefinir nuestros relojes. Entender el orden desde un sistema de calcetines en el cajón de los cubiertos y tres cucharillas de arena para el té de los domingos. Cualquier rayo de sol me da sentido Las ramas quebradas una coartada para colgar… Y saludar al vacío
A determinadas horas tus abrazos son cuchillas
Mis manos se inmunizan a la presencia sofocante de tus caderas...
Los labios se me duermen...
El sueño viaja entre tirones de manta...
Cuando menos equivocas el deseo Menos te añoro... Más te amo... Menos espera le aguarda a mi alma en el cadalso...
Más me pesan las entrañas...
Un vagón de tren con un árbol al fondo del pasillo y dos columpios por habitación, es la mejor forma que tengo para señalizar mis huecos. La última vez que dormimos cerca me volví de trapo... Me disocié en partículas perfectamente aisladas unas de otras...Me obligué a tocarte de vez en cuando para sufrir desearte toda la corta noche...
Horas como sucesión de ampollas que revientan...Colador y filtro de emociones...Sobre mi cabeza... Oyendo los pasos oxidados de mi vida en suspenso...Oliendo las bocanadas de angustia de quien abandona una habitación demasiado grande...Noche que convierte las sábanas en fronteras... Tu carne en la casa encantada... Una bombilla se desangra...Bajo la almohada se anuncia sacudiéndose cenizas un brote de alba... Desciendo sobre mí...Tu cuerpo vuelve a ser un cuerpo... Yo vuelvo a enroscarme cual felino gustoso en mi lado...Tu respiración confirma que siempre supiste cuál era el tuyo... Mañana tomaré el café frío... O mejor helado...
Tiraré la moneda al aire andando...
Separándome...
Comprenderé un poco más que ahora...
Cruz...
Un poco menos...
Te miro, atravieso con ansia tu espejo y en el infinito me pierdo, me expando, me hundo y vuelvo… Vuelvo a tocarte, a mirarte, buceo en tu mente y me encuentro, te amo… te quiero…y muero en delirios....

No hay comentarios:

Publicar un comentario