5 may. 2013

bang

se nos inserta un cargador con munición de egoísmo de vinilo, miseria de diseño, desconfianza prensada en marketing, telediarios, redes, luces de neón donde por unos cuantos billetes consigues trece minutos y treinta y un segundos de felicidad prefabricada del tipo celuloide
nos retraemos atados a la ley de la gravedad, chequeamos nuestro nivel de resistencia, la de nuestras fibras nerviosas.
los de arriba, ciegos sordos y mudos se encargan de apretar el gatillo con el dedo índice, el percutor retorna abruptamente a su posición original y golpea a la aguja percutora, que a su vez golpea violentamente el fulminante del culote, provocando la ignición del combustible impulsante y el disparo...bang.


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