22 sept. 2013

El salto

Que aterrador es aquello de creer... cerrar los ojos y sentir el vértigo...Cerré los ojos, acepté la decisión ya tomada... y temblando extendi mi mano hacia ella. Por un istante sentí el corazón en vilo, escarcha en los pies y fuego dentro de mis costillas. Y en vez de retirlala rápidamente como acostumbro a hacer la sostuve firme...Me armé de valor y me sacudí el miedo...No más pruebas, no mas andar de puntillas.Y ahora empiezo a sentir la ilusión de nuevo está vez sin trabas, la fuerza inspiratoria que me consumía al pricipio, aquella serenidad que viene dada por el darse cuenta de que podría amarte una vida entera...
De que en realidad lo único que necesitaba era dejarla coger mi mano...

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