11 may. 2014

sin titulo VII

Tejiendo y tejiendo se entretenía. Colgando de los hilos las mentiras, disfrutaba marcando con nudos los días.....
Cada noche tejía y entretenía al sueño anudando y deshilando. De dos en tres mezclaba los hilos, con las prisas y las pausas propias de quien no sabe muy bien que espera...

Primero fueron las mentiras dulces.... aquellas que dejan el paladar calmado y el corazón aturdido...

Luego probó con las mentiras imposibles... esas que se esconden tras los párpados y duermen entre números y nombres desconocidos..

Combinó, por ver como aparentaban, las medias verdades o mentiras de medianoche... verdades que se abandonan en el camino y perdidas olvidan su rumbo, para ir a parar a los pies de la cama...

Pero aún no estaba del todo satisfecho. Pues eran demasiados los nudos y demasiadas pocas las mentiras que había sido capaz de tejer.... así pues probó a colgar las verdades que nadie espera pero que todos buscan... de esas claras y transparentes, de las que brillan bajo el Sol y palidecen bajo la Luna, de esas que casi, casi se nos antojan mentira...

Las noches se le hacían largas y los días espesos entre sus manos una malla de deseos, fingidos o anhelados, olvidados o inventados se tensaba sobre los nudos que la paciencia dibujaba. Y decidió que para no perderse dejaría palabras que del revés pudieran marcarle un final...

Cuando terminó, paró y se sentó sobre el tiempo. Después....

probó una a una todas las mentiras dulces....

escuchó una a una todas las mentiras imposibles....

acarició una a una todas las mentiras de medianoche...

comprendió una a una todas las verdades.....



Y todas... todas... le supieron, le dijeron, le hicieron sentir y le parecieron....
igual 

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