6 may. 2014

Elemental

Hoy quise ser de agua.

..
Cerré los ojos y comencé a deshacerme. Acallé los latidos de mi corazón, hasta convertirlos en un murmullo constante. Dejé que me subieran las mareas de sal por los pies hasta llenar mis manos de espuma. Olvidé todos mis nombres, me acogí al silencio y a la inmensidad, al vaivén eterno de mi sangre rompiendo contra muros de piel y huesos... 
Descendí por mi garganta hasta los abismos poblados de quimeras, retazos de imposibles hechos realidad... Recorrí una a una mis costillas envueltas en corales nacarados, moteadas con recuerdos fáciles de recordar y de olvidar... 
Desperté a las pasiones que anidaban entre mis vertebras y deje que me rodearan miles de burbujas....

Pero sentí al tiempo llamarme de nuevo....


Abrí los ojos y al mirarte se encendieron las velas que guardan mis noches. Y comprendí que es así como nace el fuego. Y el calor de las llamas me cubrió por completo. Sentí desvanecerme y entre vapores pude oír los latidos de mi corazón crepitar, devorando toda la sal que se había adherido a mi piel. Me dejé consumir, lentamente, hasta cauterizar todas mis heridas, hasta quemar mis lágrimas, hasta perdonar.... 
Me replegué entonces sobre las brasas y decidí ascender convertido en humo...

Y subí entre las notas del viento dejando mis dedos caer sobre las decisiones imposibles... planeando sobre todo lo etéreo, me vestí de libertad, de aires puros y volubles. Subí mas allá de las nubes, más allá de las montañas buscando ese punto difuso a medias entre el sueño y la conciencia, donde el sol estalla y muere cada tarde; donde el sol renace entre ecos de luz cada mañana. Y al encontrarlo, no pude más que sentir la vida y la muerte en un solo instante, al tiempo relegado de su existencia perecer a los pies de un destino inmortal...

Y de nuevo cerré los ojos en busca de algo a lo que agarrarme. Me deshice una vez más hasta pode sentir la tierra bajo mis pies... Hasta enraizar mis palabras, hasta anclarme en un punto concreto, entre el ayer y el mañana. Hasta poder recoger todas mis respuestas, hasta ver la hiedra cubrir mis plegarias, hasta entender cual es el fin de mi mortalidad. Sintiendo el latir profundo de mi corazón bajar por los pies y perderse entre las rocas, quise volverme de arena firme, de tierra fértil…

Así decidí llenar mi pecho de tierra, de fuego, de agua y de aire para que al abrir de nuevo los ojos solo pudiera sentir descubrir una cosa frente a mí...

Y al abrirlos mi mirada se perdió entre los sueños, entre el tiempo, entre voluntades mecidas por mareas constantes, entre calenturas cubiertas de sal, corrientes de viento helado y pulsaciones inexorables.
..
Y al abrirlos mi mirada se lleno de ti...

No hay comentarios:

Publicar un comentario