2 mar. 2014

Febril

Suena Damien Rice de fondo y me arde la frente. No recuerdo haber tenido fiebre desde hace tiempo. Tampoco escuchaba a Damien Rice desde hacía muchos meses. Me hacía daño. No sé bien por qué, o en el fondo es que no quier o saberlo. No sé vivir sin música a mí alrededor. Y estos meses, ha tenido más presencia que nunca. Porque cuando las palabras no llenan el silencio, sólo la música es capaz de hablar tu propio lenguaje. Cuando miras desde abajo todo te parece mucho más grande, como en un permanente contrapicado, y no encuentras la fuerza ni el momento para enfrentarte a lo que ves. Y ahí, sólo la música permanece a dimensional e intemporal. No es causa ni efecto de lo que te ocurre, pero te acompaña en tus estados de ánimo. Cubre ese silencio que ninguna otra cosa llena, pero que tampoco quieres dejar totalmente al descubierto. Hace que tus pisadas no suenen huecas y oculta el sonido del llanto. Sin música, el sonido del silencio es terriblemente ensordecedor... Tengo fiebre y de nuevo suena Damien Rice...

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