19 feb. 2013

Catarsis y redencion...

 
Vuelven los sueños que se convierten en pesadillas. Con ellos, los miedos. Miedo a recordar, miedo a volver atrás, miedo a caer de nuevo, miedo a no saber salir. Aquella noche de Agosto...
No se en que momento de mi vida empecé a tocar fondo... La noche rugía mas fuerte que nunca y sentí como mi vida se vaciaba en aquel lugar...
Perdí el control, me perdí, mirando el precipicio con una sonrisa pintada en la cara...los sueños de papel de plata estallaron en mis manos, mi cuerpo no pudo más y decidió que hasta ahí había llegado nuestro viaje juntos... Por fin mis pesadillas habían terminado y a partir de ese momento podría descansar...
Estuve en otro lugar, sentado cara a cara frente a la muerte y pude sentir su oscuridad, sus manos frías agarrándome sin dejarme volver a la luz, hacia esas voces que sonaban lejanas...
Pero volví, pude resistir aquí gracias a unas manos que no pararon de hacerme un masaje cardiaco y de meter aire en mis pulmones a través de mi nariz hasta que consiguieron traerme de vuelta. Volví, a un mundo que desde ese momento se convirtió en un lugar en el que ya no tendría mas remedio que enfrentarme cara a cara con mi vida, esa que me había llevado a ese punto y final...
Todo se rompió en el momento de esa muerte... Al despertar me obligué a enfrentarme con una realidad que se burlaba de mi.
Nunca recuerdo conscientemente, pero mi corazón parece entender de calendarios. A medida que se acercan los recuerdos, voy haciéndome más pequeño, me encojo, curvo la espalda y hundo la mirada en el suelo. Como si así no me alcanzaran, pretendiendo que pasen de largo, sin verme, los recuerdos. Pero se cuelan en mi alma aprovechando un suspiro que se escapa. Buscan su hueco dentro, el mismo de siempre, erosionado ya por el roce y, desde allí, lo tiñen todo de negro. Necesito expulsar de mi todo aquello, que aunque está bien guardado en un remoto lugar de mi conciencia, de vez en cuando se empeña en volver a mi y recordarme de donde vengo y quien soy...

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